Espere por favor
Goutte a goutte

Gotas y flores para vivir bien

Revista Portafolio

Aunque las esencias florales no son milagrosas, sí ayudan a mejorar la calidad de vida.

Aquí no hay ni pociones mágicas ni gotas que operan milagros. Lo que sí hay, en cambio, son muchos embaucadores que pretenden vender la poción de la salud y la vida en botellas y goticas incoloras. O, si acaso, teñidas de ámbar claro.

Las esencias florales abren puertas inmensas a una gama abigarrada de oportunidades. Curan, proporcionan alivio, infunden tranquilidad y sosiego, consuelo y energías, pero igualmente sirven para llenar las arcas de oportunistas.

Sin embargo, no debería ser así. Las flores también merecen ser respetadas. Basta con fijarse en el cambio que se da en cualquier ambiente en el que se dispone un arreglo floral. Basta con pensar en lo que significa un ramo de flores, mensajes, amor...

Basta de dar vueltas. Mejor hablar de las esencias florales y de los tratamientos que se imparten con ellas.

Una esencia floral, como lo explica Martha Patricia Chaves, es básicamente la información energética de la flor que transmite al ser -sea humano o animal una cualidad, un beneficio, una condición. Esa información es recibida a través del sol y también de la luna, y entra al campo energético del cuerpo mediante los meridionales de la acupuntura. Allí es donde se equilibran los siete centros básicos del cuerpo.

Martha Patricia Chaves es enfermera profesional y docente de la Universidad El Bosque. Tras múltiples experiencias, y después de haber viajado a Gran Bretaña, cuna de las esencias florales, decidió ahondar en la misma terapia guiada por el médico Santiago Rojas.

La terapia floral no es nueva. De hecho, en 1976, fue aprobada por la Organización Mundial de la Salud como una terapia seria capaz de complementar otros abordajes de las enfermedades. "Las esencias florales no prolongan la vida, no obran milagros, no curan todo. Pero sí contribuyen a mejorar la calidad de vida y, como alternativa en el tratamiento de una enfermedad, llegan a potencializar el efecto de medicamentos como los antibióticos", explica la experta.

HISTORIA

Las esencias florales vienen de Gales (Gran Bretaña), en el laboratorio del doctor Edward Bach, médico homeópata. Tras observar los cambios que ocurren en las flores al despuntar el día, cuando están cubiertas de rocío, y buscando una terapia que fuera amable y menos costosa, Bach empezó a experimentar con distintas especies de flores.

Del resultado de estas investigaciones, quedan 38 esencias que, aún hoy, son bases para distintas preparaciones. Cabe aclarar que él las experimentó primero sobre sí mismo.

Por supuesto, los estudios del médico galés se han visto enriquecidos con investigaciones desarrolladas en varios países. Hoy, no solo se conocen más de 600 esencias florales sino que, además, se cumplen terapias con otras sustancias como gemas, cristales, productos marinos y manantiales muy puros que horadan rocas.

¿Para qué y a quién le sirven las esencias?

Se podría decir que las esencias florales pueden ser benéficas para cualquier persona. Y también para animales. Sirven para proporcionar cambios en los estados de ánimos, para infundir energías, serenar, dar coraje, cambiar enfoques y actitudes. En sí, es muy difícil que una esencia floral cure enfermedades como la diabetes o el cáncer. Pero, como lo observó en su momento Edward Bach, la cura llega cuando están equilibrados el cuerpo, el espíritu y la mente. Precisamente, las flores ayudan a la mente y el espíritu.

Aquí se conjugan varias disciplinas. Se habla de los chacras, palabra sánscrita que significa rueda y designa los vórtices de energía que se distribuyen en el cuerpo. Se habla, también, de las más de 10.000 emociones básicas contempladas en el Tibet. Así mismo, entran en juego los conceptos de la endocrinología con las glándulas relacionadas con los chacras.

Se tiene en cuenta, por demás, que el cuerpo es energía. El secreto está en saber. Conocer al hombre, en su mente y en su cuerpo, en sus emociones y espiritualidad. Saber de las esencias y de lo que cada una es capaz de aportar. Es una ciencia. No es simplemente "dar goticas" y esperar a ver qué pasa. La mente, por supuesto, la actitud, la sugestión intervienen. Pero, por más que el terapeuta trate de infundir confianza, si su prescripción no es la adecuada, no se lograrán los objetivos.

O sea, aquí no hay improvisación sino mucho estudio y ética. Hay esencias, por ejemplo, que trabajan en el campo emocional (orquídeas); hay otras que tienen que ver con el campo espiritual, y que son más elevadas. Hay esencias del amor, que ayudan a sanar, y otras que invitan a la meditación. Algunas son tomadas, otras se aplican sobre la piel, otras más son esparcidas en el ambiente. Es obvio, todas son distintas.

UNA PARA CADA MAL

EJEMPLOS

  • Acebo: para la rabia, los celos y la desconfianza.*Achicoria: para las pérdidas afectivas, los dolores del corazón.

  • Pino: para la sensación de culpa.

  • Mimulo: combate los temores de la vida cotidiana.

  • Impaciencia: para la prisa, la premura y la irritabilidad

  • Manzano: para la vergüenza y la sensación mental o física de contaminación o suciedad.

  • Scleranthus: para la indecisión, el mareo o vértigo.

  • Alerce: para la falta de confianza en uno mismo.

  • Vid: para la tiranía y la crueldad.

Tomado de:

Revista PORTAFOLIO
Por Gloria Moanack - Especial para PORTAFOLIO
22 de Septiembre de 2007